Artrosis de rodilla: síntomas y opciones de tratamiento

Rodilla dolorida en flexion

"Tengo artrosis de rodilla, ¿al final tendrán que operarme?" Es una de las frases que más escucho en mi consulta en Málaga, casi siempre con cara de resignación. La respuesta tranquiliza: tener artrosis de rodilla no te condena al quirófano, porque muchos casos pueden controlarse sin cirugía.

En este artículo te explico qué es la artrosis de rodilla, por qué aparece, cómo reconocer sus señales y qué opciones tenemos hoy para tratarla.

¿Qué es la artrosis de rodilla?

La artrosis de rodilla, o gonartrosis, es el desgaste progresivo del cartílago que recubre la articulación de la rodilla. Ese cartílago actúa como amortiguador y permite que los huesos se muevan entre sí sin apenas fricción.

Cuando se deteriora, el hueso queda más expuesto, pueden aparecer pequeñas formaciones óseas (osteofitos) y el espacio articular se reduce. El resultado es dolor, rigidez y pérdida progresiva de movilidad.

No es simplemente una cuestión de edad: influyen otros factores que sí podemos vigilar y, en parte, modificar.

¿Por qué aparece? causas y factores de riesgo

Rodilla con lesión en el cartílago

En la mayoría de los casos no hay una única causa, sino una combinación de factores:

  • Edad y predisposición genética.

  • Sobrepeso, que multiplica la carga que soporta la rodilla en cada paso.

  • Lesiones previas: roturas de menisco o de ligamentos, fracturas que afectaron a la articulación.

  • Alteraciones del eje de la pierna (rodillas en varo o en valgo), que concentran la carga en una zona.

  • Actividad de alto impacto mantenida en el tiempo.

Identificar estos factores ayuda a actuar antes y, en algunos casos, a frenar su avance modificando lo que está en nuestra mano.

Señales de alarma: los primeros signos

Estos son los síntomas que con más frecuencia aparecen al inicio:

  • Dolor al cargar peso, sobre todo al subir y bajar escaleras o tras caminar un rato.

  • Rigidez tras el reposo, al levantarte por la mañana o después de estar mucho rato sentado, que mejora al moverte.

  • Hinchazón ocasional de la rodilla.

  • Sensación de chasquidos o roces al flexionar y extender.

  • En fases más avanzadas, dolor también en reposo o por la noche y dificultad para caminar.

Corredor con dolor en la rodilla por artrosis

"Es la edad" es la explicación que más se da por hecho. En parte es cierto, pero eso no significa resignarse a convivir con el dolor.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico empieza por una buena conversación para conocer tu historia clínica y una exploración física: cómo caminas, qué movimientos te duelen, cuánta movilidad y estabilidad conserva la rodilla. Una radiografía simple suele bastar para confirmarlo y valorar el grado de desgaste. En casos seleccionados puede ser útil una resonancia.

Un principio me guía siempre: trato al paciente, no a la imagen. Una radiografía con desgaste no implica necesariamente cirugía, igual que un dolor importante puede coexistir con cambios discretos. Lo que decide el abordaje es cómo el problema afecta a tu vida diaria.

¿Qué se puede hacer?: del tratamiento conservador a la cirugía

La artrosis de rodilla se trata de forma escalonada, empezando siempre por lo menos invasivo:

  1. Tratamiento conservador (primera línea). Control del peso, ejercicio para fortalecer la musculatura que protege la rodilla (sobre todo el cuádriceps), fisioterapia, ajuste de la actividad y, cuando hace falta, medicación para el dolor. En fases iniciales y moderadas resuelve o controla muchos casos.

  2. Tratamientos infiltrativos. Las infiltraciones de ácido hialurónico o deplasma rico en plaquetas (PRP) pueden ayudar a controlar los síntomas de forma muy satisfactoria. La rodilla es, además, la articulación donde estas terapias cuentan con mejor respaldo. Se realizan siempre con control ecográfico, para depositar el producto justo donde debe actuar.

  3. Preservación articular. En pacientes jóvenes o seleccionados con una causa corregible (por ejemplo, una alteración del eje), existen técnicas dirigidas a preservar la articulación y retrasar el desgaste. No sirven para todos los casos ni revierten una artrosis avanzada, pero en el paciente adecuado permiten ganar años.

  4. Cirugía protésica. Cuando el dolor limita la vida y el tratamiento conservador se agota, la prótesis de rodilla es una solución con excelentes resultados.

El objetivo no es operar cuanto antes, sino acertar con el momento y la técnica para cada persona.

¿Cuándo conviene consultar?

No hace falta esperar a que el dolor te limite por completo. Vale la pena una valoración si notas dolor de semanas de evolución al cargar peso o en las escaleras, rigidez que va a más, hinchazón repetida o dolor que aparece por la noche.

Cuanto antes se aborda, más margen hay para frenar su impacto en tu día a día. La artrosis avanzada, en cambio, estrecha el abanico de opciones.

Preguntas frecuentes

¿La artrosis de rodilla tiene cura? No se cura ni se revierte, pero sí se puede controlar el dolor de manera muy efectiva, mantener la función y retrasar la necesidad de cirugía durante mucho tiempo.

¿Se puede evitar o retrasar la prótesis? En muchos casos, sí. Un tratamiento conservador bien hecho y, en pacientes seleccionados, las infiltraciones y las técnicas de preservación permiten ganar años antes de plantear una prótesis.

¿Qué infiltración es mejor, ácido hialurónico o PRP? Depende del caso. El ácido hialurónico actúa sobre la mecánica de la articulación y el PRP aporta factores de crecimiento. A veces se valoran de forma complementaria; lo decide la valoración individual. Puedes ampliar la información en nuestro artículo donde comparamos el ácido hialurónico y el PRP.

¿El ejercicio es bueno o malo para la artrosis de rodilla? Bien orientado, es beneficioso. Fortalecer la musculatura protege la articulación. Conviene priorizar el ejercicio de bajo impacto y evitar sobrecargas.

¿Cuándo hay que operarse? Cuando el dolor limita tu día a día y las opciones conservadoras se han agotado. Es una decisión individual que tomamos juntos, valorando tu función y tu calidad de vida, no solo la radiografía.


¿Tienes dolor de rodilla y quieres salir de dudas? Una exploración y una radiografía simple pueden aclarar mucho. Pide tu cita de valoración en Málaga y estudiamos tu caso de forma personalizada.


Sobre el autor

Dr. Carlos Ferrer Señoráns — Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología en Málaga, con dedicación a la preservación articular, la ortobiología y la cirugía mínimamente invasiva. Conoce mi trayectoria.

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