Tendinopatía del tendón de Aquiles: por qué duele, cómo se diagnostica y cómo se trata
El dolor del tendón de Aquiles rara vez es una simple inflamación. En la mayoría de los casos crónicos es un desgaste del propio tendón, y entenderlo es la clave para tratarlo bien. Es una de las consultas más frecuentes en personas activas, deportistas y también en quienes retoman la actividad después de tiempo parados.
En este artículo te explico qué es la tendinopatía de Aquiles, por qué aparece, cómo se reconoce y, sobre todo, por qué un diagnóstico preciso cambia por completo el tratamiento.
¿Qué es la tendinopatía de Aquiles?
El tendón de Aquiles une los músculos de la pantorrilla (los gemelos) con el talón. Es el tendón más fuerte del cuerpo y soporta una carga enorme cada vez que caminas, corres o te impulsas.
Cuando se somete a más carga de la que puede tolerar de forma mantenida, sus fibras se deterioran. Por eso se habla de tendinopatía (desgaste) más que de tendinitis (inflamación): en los casos crónicos, el problema no es tanto que el tendón esté inflamado, sino que su estructura ha cambiado.
Por qué aparece: causas y factores de riesgo
Suele ser una lesión por sobrecarga. Los factores más habituales:
Aumentos bruscos de actividad o de intensidad en el entrenamiento.
Retomar el deporte tras un periodo de inactividad, sin progresión.
Calzado inadecuado o entrenar en superficies duras.
Falta de flexibilidad o fuerza en la pantorrilla.
La edad, que reduce la elasticidad y la capacidad de reparación del tendón.
Cómo se manifiesta: señales habituales
Dolor y rigidez en la parte posterior del talón, sobre todo al dar los primeros pasos de la mañana.
Molestia al empezar a caminar o entrenar que "calienta" y luego reaparece con la actividad.
Engrosamiento o un pequeño bulto a lo largo del tendón.
Dolor al apretarlo o al ponerse de puntillas.
Una señal de alarma: un dolor brusco, con sensación de chasquido o latigazo y dificultad para impulsarte, puede indicar una rotura del tendón y requiere valoración urgente.
Por qué el diagnóstico preciso lo cambia todo
No todo dolor de Aquiles es igual, y ahí está la clave. Diagnosticar bien marca el tratamiento, y eso implica:
Distinguir si se trata de una tendinopatía crónica o de un proceso más agudo. Localizar posibles roturas parcialesdentro del tendón: su presencia y su localización condicionan por completo el abordaje. Descartar que el dolor venga del tendón del plantar delgado, un tendón fino que discurre pegado al Aquiles y que puede ser el verdadero origen de la molestia.
Para todo esto, la ecografía es enormemente útil. Permite explorar el tendón en movimiento, valorar su estructura, ver con detalle dónde está la lesión y diferenciar lo que a simple vista parece "lo mismo". Esa información es la que permite elegir bien el tratamiento.
Cómo se trata
En la gran mayoría de los casos el tratamiento es conservador:
Ejercicios excéntricos. Son la primera línea y los que han demostrado mayor eficacia. Consisten en un trabajo de carga específico que ayuda al tendón a adaptarse y recuperarse. Fisioterapia y ajuste de la actividad, para controlar la carga sin parar del todo.
Conviene tener clara una cosa: como es un problema de desgaste y de carga, el reposo y los antiinflamatorios por sí solos rara vez resuelven el problema de fondo.
En los casos que no responden al tratamiento conservador, existen opciones como el PRP o las técnicas mínimamente invasivas ecoguiadas, que permiten actuar sobre la zona dañada con precisión y sin grandes cirugías. La indicación, como siempre, depende de cada caso.
Cuándo conviene consultar
Si el dolor en el tendón dura más de unas semanas, reaparece cada vez que entrenas o te limita el día a día, vale la pena una valoración. Y ante un dolor brusco con chasquido, acude cuanto antes para descartar una rotura.
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo tendinitis que tendinopatía de Aquiles? No exactamente. "Tendinitis" sugiere inflamación; en los casos crónicos predomina el desgaste de la estructura del tendón, por eso se habla de tendinopatía.
¿Se cura del todo? La mayoría de los casos mejora con un tratamiento bien dirigido, sobre todo con ejercicios excéntricos. Requiere constancia: la recuperación del tendón es progresiva.
¿Para qué sirve la ecografía en este problema? Permite ver el tendón en tiempo real, localizar roturas parciales, valorar el plantar delgado y guiar los tratamientos con precisión.
¿Necesito operarme? La cirugía es excepcional. La mayoría de las tendinopatías de Aquiles se resuelven sin pasar por quirófano.
¿Puedo seguir haciendo deporte? En muchos casos se mantiene la actividad de forma ajustada. Parar del todo no suele ser la mejor estrategia; lo importante es regular la carga.
¿Tienes dolor en el tendón de Aquiles que no termina de irse? Un diagnóstico preciso es el primer paso. Pide tu cita de valoración en Málaga y estudiamos tu caso de forma personalizada.
Sobre el autor
Dr. Carlos Ferrer Señoráns — Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología en Málaga, con dedicación a la preservación articular, la ortobiología y la cirugía mínimamente invasiva. Conoce mi trayectoria.